
Ten cuidado al fijar el precio de tu producto 
Imagina que estás eligiendo entre dos chocolates en una tienda. Uno cuesta $19 pesos y el otro que dice «premium» es de $29. Esperarías que el segundo sea de mucha más calidad y tenga mejor sabor, ¿verdad?
Eso se conoce como placebo de precios.
Durante mucho tiempo, los investigadores afirmaban que nuestras expectativas de calidad, basadas en el precio, el empaquetado y la presentación, influirían en la experiencia real.
Pero según Thomas McKinlay, han surgido nuevos estudios que demuestran que los precios más altos no afectan la experiencia real del producto, e incluso podrían tener desventajas.
Un estudio analizó productos en los que las personas se deleitan por placer, como el café, utilizando grandes diferencias de precios.
Las personas esperaban que el café más caro tuviera un sabor un 6.8% mejor y una calidad un 9% mayor, pero después de probarlo, las calificaciones fueron similares.
Pagar más por un producto infla las expectativas, pero la burbuja estalla tan pronto como el producto no cumple.
Por lo tanto, no solo corres el riesgo de tener clientes insatisfechos y cero fidelización, sino también otras implicaciones negativas, como malas reseñas y pruebas sociales negativas.
Al mismo tiempo, puedes alejar sin querer a esos mismos clientes hacia competidores si sus productos tienen precios más razonables.
¿Qué debes hacer? Debes intentar ser realista sobre el rendimiento de tu producto. Cuanto más cobres, mayores serán las expectativas que tendrás que cumplir.
Thomas recomienda dos pasos importantes si optas por precios más altos:
- Ofrecer a tus clientes una muestra de tu producto antes de que lo compren.
- Fijar el precio de tu producto ligeramente por encima de tus competidores para que el tuyo parezca de mayor calidad.
O, por supuesto, ofrecer un producto que sea obviamente de mucha mayor calidad y que valga más que la alternativa.
Solo recuerda, tus clientes son inteligentes. Concéntrate en ofrecer productos de calidad en primer lugar y tendrás más margen para aumentar los precios sin contratiempos. Así de simple. 
