
Se llevaron a cabo ejercicios de simulación de manera coordinada en los municipios de Cuauhtémoc, Santa Bárbara y Ojinaga.
La Coordinación Estatal de Protección Civil (CEPC) informó que en el día de hoy, 14 de julio, se llevaron a cabo simulacros simultáneos en los municipios de Cuauhtémoc, Santa Bárbara y Ojinaga, en conmemoración del Día Nacional de la Preparación y Respuesta ante Emergencias Químicas.
Las preparaciones para estos ejercicios se realizaron desde el mes pasado, en colaboración con entidades como la Cruz Roja, SEDENA, Bomberos, URGE, Policía Vial, coordinaciones municipales de Protección Civil y la propia CEPC, garantizando la correcta ejecución de los simulacros a las 10 de la mañana.
Los simulacros plantearon la hipótesis de un derrame de ácido nítrico y amoniaco, representando una colisión entre un vehículo y una unidad de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS) cargada con los químicos mencionados. Se simuló la fuga de estos materiales y la presencia de heridos debido al impacto, desencadenando la respuesta de las instituciones llamadas al 911 para acordonar el área y llevar a cabo las operaciones de rescate.
La duración de las actividades fue de una hora y contaron con la participación de bomberos de las estaciones Pampas, Swift, Current y Manitoba del municipio de Cuauhtémoc, así como la colaboración de la JMAS, el Centro de Control, Mando, Comunicaciones y Computo (C4), la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) y la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT).
Además, también participaron en el simulacro la Cruz Roja, la Unidad de Rescate del Gobierno del Estado (Urge), la Policía Vial y las Protecciones Civiles de los municipios de Cuauhtémoc, Santa Bárbara y Ojinaga, así como el grupo de rescate de Unidad Minera Santa Bárbara y personal de la CEPC.
El propósito de estas acciones es fortalecer la capacidad de respuesta tanto de los recursos como del personal en caso de una emergencia química, asegurando que existan las condiciones adecuadas para estabilizar y controlar un incidente de este tipo, con el objetivo de proteger la vida, los bienes y el medio ambiente.
Adicionalmente, estos simulacros permiten identificar áreas de mejora en la planificación y ejecución de los planes de emergencia.
Gracias a la colaboración y coordinación de todas las entidades bajo el sistema de comando de incidentes, es posible responder de manera eficiente a situaciones de contingencia con materiales químicos, manteniendo a la población fuera de peligro.
