
A finales de diciembre, el presidente Andrés Manuel López Obrador sostendrá una reunión con una delegación de funcionarios estadounidenses encabezada por Antony Blinken, secretario de Estado, y Alejandro Mayorkas, secretario de Seguridad Nacional. El propósito de este encuentro es abordar la creciente problemática migratoria, dado el aumento en el flujo de personas que buscan llegar a Estados Unidos.
La llamada telefónica entre López Obrador y su homólogo estadounidense, Joe Biden, abordó no solo temas económicos, sino también la preocupación compartida sobre el incremento en la migración registrado en las últimas semanas. Durante su conferencia matutina del 22 de diciembre, el presidente mexicano informó que planteó a Biden la necesidad de establecer un diálogo bilateral con Cuba, con el objetivo de abordar las diferencias y colaborar en la gestión de este asunto.
Reconociendo la «situación extraordinaria» derivada de la llegada masiva de migrantes, especialmente de Venezuela, Haití, Cuba y Ecuador, López Obrador señaló que esta situación ha afectado el funcionamiento normal de los puentes y cruces fronterizos en la aduana de Piedras Negras, Coahuila.
En el diálogo con Biden, se discutió la posibilidad de reforzar el control en la frontera sur de México. Sin embargo, López Obrador subrayó la importancia de buscar acuerdos sustanciales para abordar de manera integral el problema. Además, mencionó la presencia de coyotes o polleros que alientan a los migrantes a emprender la travesía, sin conocer las opciones de solicitar asilo en Estados Unidos desde sus lugares de origen.
Ambos líderes concluyeron que México y Estados Unidos son mutuamente necesarios y complementarios. En este sentido, López Obrador destacó la importancia de continuar trabajando juntos para hacer frente a situaciones como la migración. La reunión con los funcionarios estadounidenses está programada para el próximo miércoles 27 de diciembre en Palacio Nacional.
