
En las próximas elecciones, se espera una competencia intensa en al menos 20 de las 32 entidades federativas y 80 de los 300 distritos electorales federales para formar el próximo Senado de la República y la nueva Cámara de Diputados. Esta competencia no solo se debe a la abundancia de candidatos, sino también a la estrecha disputa por cada voto entre los partidos políticos.
Las coaliciones, según sus anuncios oficiales y la documentación presentada al Instituto Nacional Electoral (INE), así como las estimaciones de los líderes partidistas, revelan un interés creciente en la integración del Senado y la Cámara de Diputados en las elecciones del 2 de junio. El gobierno morenista busca alcanzar la mayoría calificada en ambas cámaras, lo que le permitiría avanzar en cambios constitucionales sin depender de acuerdos con la oposición, un plan conocido como Plan C.
La oposición, dividida en dos bloques, ha expresado su intención de evitar que Morena obtenga mayorías legislativas para preservar las instituciones democráticas de México. Esto marca la primera vez que hay una atención ciudadana significativa en la próxima integración del Congreso de la Unión, especialmente en el Senado, donde se esperan competencias reñidas en al menos 20 entidades federativas.
Destacan entidades como Guanajuato y Oaxaca, donde habrá una fuerte competencia con cinco fórmulas, mientras que en otras como Campeche y Chihuahua se prevén hasta cuatro candidatos con altas posibilidades de victoria. Además, habrá competencias importantes en otros estados como Baja California, Chiapas, Hidalgo, Sonora, San Luis Potosí, Tabasco, Tamaulipas, y Tlaxcala, donde habrá tres fórmulas fuertes en juego.
Para la Cámara de Diputados, se anticipa una competencia igualmente intensa en al menos 80 distritos, según las proyecciones de los propios partidos políticos.
Fuente: Excelsior.
